¿Por qué duele la espalda baja?
La espalda baja duele porque es el tramo de la columna que carga más peso con menos piezas. Cinco vértebras lumbares sostienen el tronco entero, y por ahí pasa cada giro y cada kilo que levantas. Cuando una de las estructuras que reparten esa carga llega a su límite, lo avisa doliendo.
Son cuatro las que pueden doler: el músculo, la articulación facetaria, el disco y la raíz nerviosa. Cada una duele de una forma distinta, y esa diferencia es lo que permite saber cuál es sin andar adivinando.
El músculo es el caso más frecuente, como seis de cada diez. Da un dolor ancho, pegado a un costado de la columna, que empeora al día siguiente y afloja con calor. Cuando la que falla es la articulación facetaria el dolor aparece al arquearte hacia atrás o después de un rato de pie, y mejora en cuanto te sientas.
Con el disco pasa justo lo contrario: molesta al inclinarte hacia adelante, al toser y al levantarte de la silla después de estar quieto. Y la raíz nerviosa es la única que ya no se queda en la espalda. Baja por el glúteo y la pierna, a veces con hormigueo o con la sensación de que la pierna no responde igual. Más abajo está el detalle de cada causa.
Por qué empezó y por qué sigue doliendo no son la misma pregunta
Casi todos los episodios arrancan por algo mecánico y bastante banal. Cargaste mal una caja, dormiste en mala posición, llevas tres semanas trabajando en la mesa del comedor. Ese dolor se resuelve solo en dos a cuatro semanas.
Lo que lo vuelve crónico casi nunca es la causa original. A veces la estructura ya venía desgastada y la sobrecarga solo la destapó. Otras veces el cuerpo se acomodó para no doler, y esa postura nueva terminó cobrando la factura en otro lado. Por eso hay gente que lleva años cambiando de analgésico sin que nadie le haya dicho cuál es la estructura que está fallando.
Si llevas más de seis semanas con dolor, o si el dolor baja de la rodilla, la pregunta ya no es por qué duele. Es qué estructura está comprimida, y eso se contesta con una exploración y, cuando hace falta, con una resonancia. Cuéntanos tu caso por WhatsApp →