Casi nadie busca la palabra espondiloartrosis por curiosidad. La buscan porque acaba de aparecer en el reporte de una radiografía o una resonancia, casi siempre rodeada de otras palabras igual de intimidantes. El paciente sale del laboratorio con una hoja en la mano y nadie que se la explique.

Lo que más tranquiliza primero. La espondiloartrosis es el desgaste de las articulaciones de tu columna. Artrosis, la de toda la vida, en unas articulaciones pequeñas que casi nadie sabe que existen. No es un tumor, no es una enfermedad rara y en la mayoría de los casos no significa que vayas a terminar operado.

Qué es la espondiloartrosis

Cada vértebra se conecta con la de arriba y la de abajo por tres puntos. El disco por delante, y dos articulaciones pequeñas por detrás, una de cada lado. Esas dos se llaman articulaciones facetarias, y son articulaciones de verdad, con su cartílago y su cápsula, igual que una rodilla en miniatura.

La espondiloartrosis es la artrosis de esas facetas. El cartílago se adelgaza. El hueso reacciona formando osteofitos, los famosos picos. La articulación pierde juego. Como el término se arma con "espondilo", que es vértebra, y "artrosis", literalmente significa artrosis de la vértebra. En la clasificación internacional de enfermedades entra en el grupo M47.

Es un proceso ligado a la edad, no una enfermedad que se contagia ni que aparece de un día para otro. A partir de los 50 años, buena parte de la población tiene algún grado de espondiloartrosis en un estudio de imagen. Mucha de esa gente no siente absolutamente nada. Vale la pena no perder eso de vista mientras lees el resto.

Dato clave

El desgaste que se ve en la imagen y el dolor que sientes no siempre van juntos. Hay radiografías impresionantes en personas sin molestias, y radiografías discretas en personas que la pasan mal.

Espondilosis, discartrosis, espondiloartrosis: el lío de nombres

Los reportes suelen mezclar los tres términos en la misma línea. Se refieren a estructuras distintas.

  • La discartrosis es el desgaste del disco, la almohadilla de adelante. El disco pierde agua y altura, y por eso el espacio entre vértebras se ve más estrecho.
  • La espondiloartrosis es el desgaste de las facetas, las articulaciones de atrás.
  • La espondilosis es el término paraguas para el envejecimiento de la columna en conjunto, incluyendo lo anterior más los osteofitos.
  • Y si el reporte añade uncoartrosis, eso es artrosis de unas articulaciones exclusivas del cuello, las de Luschka. Mismo proceso, otra localización.

En la práctica van de la mano. Cuando el disco pierde altura, las facetas de atrás quedan peor alineadas y empiezan a soportar carga que no les tocaba. Terminan desgastándose. Por eso es tan común leer los tres términos juntos. Describen fases del mismo proceso, visto desde ángulos distintos. Si en tu reporte también aparece una espondilolistesis, esa sí es otra cosa, porque implica que una vértebra se ha desplazado sobre la de abajo.

Lumbar, dorsal o cervical

El apellido solo indica el piso de la columna donde está el desgaste. Cada zona se comporta distinto.

La espondiloartrosis lumbar es la más frecuente y la que más consultas genera, porque la zona baja carga el peso del cuerpo. El dolor se concentra en la cintura y empeora al estar mucho rato de pie o al arquear la espalda hacia atrás. A veces baja al glúteo. Puedes ampliar en la guía de dolor de espalda baja.

La espondiloartrosis dorsal es la de la parte media, la que queda a la altura de las costillas. Da menos síntomas porque la caja torácica limita el movimiento de esa zona, así que muchas veces es un hallazgo casual. Cuando duele, suele ser un dolor sordo entre los omóplatos.

La espondiloartrosis cervical es la del cuello. Produce rigidez sobre todo por la mañana, crujidos al girar y con frecuencia dolor de cabeza que sube desde la nuca. Es una de las causas habituales de cervicalgia a partir de cierta edad.

Los grados y qué significan

No existe una escala universal de grados de espondiloartrosis. Cada radiólogo usa la clasificación con la que se formó, así que el mismo estudio puede describirse distinto en dos hospitales. Los términos más habituales, de menos a más:

  • Incipiente o inicial. Cambios mínimos, apenas un pinzamiento del espacio articular. En una persona de más de 45 años esto es casi una descripción de la normalidad.
  • Leve o moderada. Ya hay estrechamiento claro, algo de esclerosis del hueso y osteofitos pequeños.
  • Avanzada o severa. Osteofitos grandes, articulación muy deformada y, en ocasiones, hipertrofia de las facetas que empieza a estrechar el canal.

El grado describe la imagen y poco más. El año pasado atendí el mismo día a dos pacientes de edad parecida. Uno traía una radiografía con espondiloartrosis avanzada en cuatro niveles y venía por un tema de cuello, porque la espalda no le molestaba en absoluto. La otra traía cambios apenas moderados y llevaba cuatro meses durmiendo en un sillón. Si hubiera tratado las placas en lugar de a las personas, habría operado al que estaba bien.

Lo que quiero que recuerdes: un grado avanzado en el reporte no es una sentencia ni una indicación de cirugía. Lo que se trata es el dolor que tienes y lo que te impide hacer.
¿Tu reporte dice espondiloartrosis?

Tráelo a valoración. Revisamos si ese desgaste explica tu dolor o si hay otra causa detrás.

Síntomas y complicaciones

Cuando la espondiloartrosis sí da síntomas, tiene un patrón bastante reconocible, que además ayuda a distinguirla de una hernia.

  • Dolor localizado en la espalda, que como mucho baja al glúteo o al muslo. Si llega al pie con hormigueo, sospecha otra cosa, probablemente una hernia discal.
  • Rigidez matutina que se afloja después de moverse un rato. Es el sello de la artrosis en cualquier articulación.
  • Empeora al estar de pie mucho rato y al extender la espalda hacia atrás. Mejora al sentarse o al inclinarse hacia adelante, que es cuando las facetas se descargan.
  • Dolor que aumenta al final del día o después de una jornada larga en la misma posición.

Una complicación sí importa, y aparece cuando las facetas crecen tanto que invaden el espacio por donde pasan los nervios. Eso es una estenosis del canal, y su síntoma característico es distinto. Piernas pesadas o acalambradas al caminar cierta distancia, que se alivian al detenerse y sentarse. Si te reconoces ahí, vale la pena una valoración, porque el manejo cambia.

Cómo leer tu reporte

Los reportes usan un puñado de frases que se repiten y que suenan peor de lo que son. Traducidas quedan así. "Pinzamiento del espacio articular" quiere decir que la articulación perdió altura. "Esclerosis subcondral" es hueso que se ha endurecido debajo del cartílago, una respuesta normal al desgaste. "Osteofitos marginales" son los picos de hueso en el borde. "Hipertrofia facetaria" significa que las facetas están engrosadas, y es la que más vale la pena mirar, porque es la que puede estrechar el canal.

La radiografía simple se queda corta. Ve bien el hueso y nada más, así que sirve para confirmar el desgaste pero no para valorar si hay compresión nerviosa. Si los síntomas apuntan a que un nervio está implicado, la resonancia es el estudio que responde esa pregunta. Y si no hay síntomas de alarma, tampoco hace falta correr a pedirla.

Tratamiento

El cartílago desgastado no se regenera. Cualquiera que te prometa lo contrario te está vendiendo algo. Eso suena mal dicho así, pero en la práctica importa menos de lo que parece. El objetivo del tratamiento no es borrar la artrosis de la imagen, es que dejes de sentirla. Y eso sí se consigue en la gran mayoría de los casos.

  • Ejercicio. Es el tratamiento con mejor evidencia para la artrosis de columna, por encima de cualquier medicamento. Una musculatura fuerte descarga las facetas y protege la articulación. Un programa de rehabilitación bien dirigido hace más diferencia que cualquier otra cosa de esta lista.
  • Medicación en los brotes. Analgésicos y antiinflamatorios por periodos cortos, con un objetivo concreto: que puedas moverte. Tomarlos durante años no es un plan.
  • Peso. Cada kilo de más se multiplica en carga sobre las facetas lumbares. Es de las medidas que más alivio dan a medio plazo y de las más ingratas de recomendar en consulta, porque nadie quiere oírla.
  • Bloqueo facetario. Cuando el dolor no cede, un bloqueo selectivo lleva el medicamento directo a la articulación que duele. Sirve para aliviar y, sobre todo, para confirmar que el dolor viene de ahí y no de otra estructura.
  • Radiofrecuencia. Si el bloqueo funciona pero el alivio se va a las pocas semanas, la radiofrecuencia actúa sobre los nervios que dan sensibilidad a esa faceta y el resultado suele durar bastante más. Es ambulatoria y es la opción que más recomiendo en artrosis facetaria dolorosa bien identificada.

La cirugía tiene un papel muy limitado aquí. No se opera una espondiloartrosis por el hecho de que se vea fea en la imagen. Se opera cuando hay estenosis con síntomas neurológicos que ya limitan la vida, o cuando hay inestabilidad demostrada. Fuera de esos dos escenarios, el quirófano rara vez aporta algo que no aporte un buen tratamiento conservador.

Ejercicio y hábitos

A largo plazo, lo que sostiene la mejoría son costumbres más que tratamientos.

  • Caminar todos los días. Simple, gratis y de lo mejor documentado para la artrosis de columna.
  • Fortalecer el abdomen y los glúteos. Son los que sostienen la pelvis y evitan que la carga se vaya entera a las facetas.
  • Trabajo de flexibilidad de la cadera. Una cadera rígida hace que la espalda baja compense en cada movimiento.
  • Natación o bicicleta si caminar te duele. Descargan la columna mientras mantienes la condición.
  • Cuidar la postura sentado, sobre todo si trabajas frente a una pantalla. Los ajustes concretos están en la guía de postura en la oficina.

El reposo es la reacción instintiva cuando algo duele, y con una articulación artrósica hace justo lo contrario de lo que necesitas. Sin movimiento, el cartílago se nutre peor y la musculatura que lo protege se atrofia. Ajusta la intensidad según cómo te sientas ese día, pero muévete igual.

Si el dolor lleva meses instalado, si empezó a bajar por la pierna, o si ya te limita para caminar lo que caminabas antes, pide valoración con un especialista en columna. Que te revise a ti. El reporte va al lado, no de protagonista.

¿Tu reporte dice espondiloartrosis y no sabes qué sigue?

Trae tus estudios a valoración. Revisamos qué está causando realmente tu dolor y armamos un plan proporcional, empezando siempre por lo menos invasivo.

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Preguntas frecuentes

Dudas frecuentes sobre la espondiloartrosis

¿Qué es la espondiloartrosis?

Es la artrosis de las articulaciones facetarias, que son las dos articulaciones pequeñas que conectan cada vértebra con la de arriba y la de abajo por detrás. El cartílago se adelgaza, el hueso forma osteofitos y la articulación pierde juego. Es el mismo proceso que la artrosis de rodilla, solo que en unas articulaciones mucho más pequeñas.

¿La espondiloartrosis es grave?

En la mayoría de los casos, no. Es un cambio degenerativo ligado a la edad que muchísima gente tiene sin sentir nada. Se vuelve relevante cuando produce dolor que limita la vida diaria o cuando el crecimiento de las facetas estrecha el canal y comprime estructuras nerviosas. Ninguna de las dos cosas se deduce del reporte por sí sola.

¿Cuál es la diferencia entre espondilosis, espondiloartrosis y discartrosis?

La discartrosis es el desgaste del disco, que está por delante. La espondiloartrosis es el desgaste de las facetas, que están por detrás. La espondilosis es el término paraguas para el envejecimiento de la columna en conjunto. Suelen aparecer juntas en un reporte porque describen fases del mismo proceso.

¿Qué significa espondiloartrosis incipiente?

Que los cambios son mínimos y apenas se insinúan en la imagen. En una persona de más de 45 años, una espondiloartrosis incipiente está muy cerca de ser una descripción de la normalidad para su edad. No requiere tratamiento por sí misma y no anticipa que vaya a empeorar rápido.

¿La espondiloartrosis tiene cura?

El cartílago desgastado no se regenera, así que no se revierte. Pero eso importa menos de lo que suena: el objetivo del tratamiento no es limpiar la imagen, es que dejes de tener dolor y recuperes tu actividad, y eso se consigue en la gran mayoría de los casos con ejercicio, control del peso y, si hace falta, procedimientos dirigidos a la articulación que duele.

¿Qué ejercicios se recomiendan con espondiloartrosis lumbar?

Caminar a diario, fortalecer abdomen y glúteos, y trabajar la flexibilidad de la cadera. Si caminar duele, la natación y la bicicleta descargan la columna mientras mantienes la condición física. Lo que hay que evitar es el reposo prolongado, porque el cartílago se nutre con el movimiento y la musculatura que protege la articulación se atrofia si no se usa.

¿Cuándo se opera una espondiloartrosis?

Casi nunca por el desgaste en sí. La cirugía entra en escena cuando el crecimiento de las facetas produce una estenosis del canal con síntomas neurológicos que limitan la vida, o cuando existe inestabilidad demostrada. Un grado avanzado en la imagen, sin esos elementos, no es indicación quirúrgica.

¿Por qué la radiografía se ve mal si casi no me duele?

Porque el desgaste visible y el dolor no van de la mano. La imagen muestra el estado de la estructura, y el dolor depende además de la musculatura, del nivel de actividad, de la inflamación del momento y de otros factores. Por eso hay radiografías impresionantes en personas que caminan sin problema y radiografías discretas en personas que la pasan mal.